La tormenta perfecta
10 junio, 2011 Dejar un comentario
El excelso salón Spica del Club Antares dormitaba alejado de tuits. El club, un punto de encuentro para la sociedad civil y el tejido empresarial sevillano, vivió ayer una jornada idónea para tales fines. El salón, un lugar pensado para eminencias y reuniones empresariales, altos cargos y la sobriedad propia de estos perfiles, fue sorprendido ayer por la intrusión de la más variopinta gama, aunque eso sí, todos con la misma actitud receptiva. Y, sobre todo, aportar, mucho aportar.
Pero no se disgustó el salón, Spica quedó más que satisfecho porque, realmente, la actitud proactiva (ya hemos oído antes la importancia de la proactividad) de los asistentes demostraba que había más espíritu empresarial del que se esperaba. ¡Ay, salón Spica, que no confiaste en las posibilidades del mundo de la comunicación social!